Arquitectura rural complementaria en la Merindad de Sotoscueva

Palomares

Un edificio característico en el medio rural burgales es el dedicado al refugio y cría de palomas, que constituían una ayuda a la alimentación y economía tradicional rural.

En muchas viviendas se dedica a tal fin un pequeño lugar bajo la cubierta con acceso por una buhardilla o por unos pequeños orificios configurados en la fachada o cubierta del edificio para permitir el paso de las aves. Este tipo de palomares incluidos en la propia edificación es característica de los lugares en los que la paloma no es especialmente abundante, tanto por tradición como por no ser áreas cerealistas, o bien por ser viviendas modestas.

Huecos para las palomas. Sobrepeña

Huecos para las palomas. Ahedo-Linares

Huecos para las palomas. Sobrepeña

Huecos para las palomas. Ahedo-Linares

Hornos u horneras

Los hornos u horneras, en Sotoscueva, están generalmente incorporados a la vivienda, formando parte de las construcciones auxiliares, aun cuando en tiempos más remotos los hornos eran comunales. Esta constituido por una bóveda de media esfera más o menos perfecta realizada en adobe o ladrillos y junto a él se dispone la artesa y la mesa de amasar. También a veces se incorpora en su interior una chimenea que sirve de cómo apoyo a las labores de cocción.

Hornera en Butrera Boca de hornera en Villamartín

Hornera en Butrera

Boca de hornera en Villamartín

Hornera en Barcenillas de Cerezos

 
Hornera en Barcenillas de Cerezos  

Colmenares

Tradicionalmente las colmenas en esta zona se instalaban en trozos de troncos de roble u olmo vaciados llamados dujos, su altura suele ser de 110 cm, en el centro del tronco hueco se colocaban dos palos cruzados llamado cruz .

Dujos en Villamartín

Los dujos anteriores con panales en su interior.Villamartín

Dujos en Villamartín

Los dujos anteriores con panales en su interior. Villamartín

Las hornillas son colmenas hechas de tablas rectangulares, de 140 cm aproximadamente, que tambien tenían las cruces en su interior. Se colocaban las hornillas horizontales incrustadas en las paredes de la solana de la casa, del pajar o de otra habitación para catarlos por dentro, solían dar más miel que los dujos.

Hornillas en el Nial. La Engaña

Hornillas en Cogullos

Hornillas en el Nial. La Engaña

Hornillas en Cogullos

Hoy las colmenas se instalan en las llamadas cajas movilistas, con paneles extraibles. Muchos de los antiguos colmenares han desaparecido ya, debido a la elementalidad de su construcción, por lo que los ejemplos que se muestran son unas claras reliquias en el territorio burgalés.

Las colmenas se sitúan en lugares tranquilos de los edificios, o al aire libre en lugares protegidos de la orientación norte y buscando que en su cercanía exista una corriente de agua, necesaria para las abejas, de modo aislado en los bordes superiores de praderas, fincas o huertos, cerrados, donde se emplean los dujos protegidos con tejas, piedras y plásticos para evitar que se mojen.

Dujos en el portalón de entrada. Cogullos

Dujos en una cabaña. Cogullos

Dujos en el portalón de entrada. Cogullos

Dujos en una cabaña. Cogullos

Los colmenares más habituales están constituidos por una sencilla caseta de planta rectangular, en la que se han incluido las colmenas, insertando las bocas o entradas en los muros, que están tapadas al exterior con tapa recortada de madera en la que existen unos pequeños orificios por donde salen y entran las abejas. Estas colmenas protegidas por la edificación pueden estar constituidas por un encestado cubierto con barro. El espacio interior de estas edificaciones dispone de un pasillo amplio para poder extraer la miel y donde se pueda depositar algunos utensilios y material auxiliar. Pueden disponer de una edificación de piedra con una cubierta a una o dos aguas que muestran un acceso lateral y una fachada principal donde se sitúan varias hiladas de colmenas, que disponen de unos pequeños apoyaderos constituidos por los resaltes de pequeñas lajas de piedra insertas en el muro.

El magnifico ejemplar de colmenar cercado en piedra labrada de sillar de Entreambosrios con dos hiladas de dujos es un ejemplo a caballo entre la edificación referida en el punto anterior y los cobertizos.

Entrada al colmenar de Entreambosrios Dos filas de dujos en el colmenar de Entreambosrios

Entrada al colmenar de Entreambosrios

Dos filas de dujos en el colmenar de Entreambosrios

Fachada este del colmenar de Entrambosrios

Fachada oeste del colmenar de Entrambosrios

Fachada este del colmenar de Entrambosrios

Fachada oeste del colmenar de Entrambosrios

Otro tipo que se puede encontrar es el cobertizo abierto completamente por delante, donde se colocan las colmenas, constituido por una estructura de madera y que se apoya parcialmente en los muros laterales. Los recintos pueden estar cercados de piedra para evitar que penetre el ganado.

Colmenar en Quintanilla Sotoscueva

Colmenar de movilistas en Quintanilla Sotoscueva

Colmenar de dujos en Linares

Eras

Un espacio complementario a todo el conjunto de edificaciones agropecuarias es la era, que en esta zona aparece muchas veces incorporada a la propia casa, se pueden agrupar con ellas cabañas destinadas a guardar la paja y los apeos. En otras ocasiones existen dentro de los cascos urbanos de los pueblos o en sus más próximas inmediaciones un conjunto de eras, que pueden ser particulares o del común..

En nuestros núcleos se suele disponer de dos modos, o bien empedradas, con canto rodado o mampostería menuda, o bien y ello es lo más frecuente de tierra apisonadas que presenta una fina capa de hierba que se mantiene habitualmente baja.

Si bien generalmente se busca un lugar relativamente llano, sin modificar apenas su topografía, en muchas ocasiones es necesario disponer los terrenos de forma aterrazada, debido a la pendiente o desniveles del terreno. Así se conforman pequeños taludes y sobre todo muros de contención de piedra.

Era en Villamartín

Subida a la era y cabaña anexa. Villamartín

Era en Villamartín

Subida a la era y cabaña anexa. Villamartín

Eras escalonadas en Pereda  

Eras escalonadas en Pereda

 

Escaleras

El acceso a huertas y eras recrecidas en el terreno, y por tanto a un nivel mas alto que el de la calle, tienen un curioso sistema para acceder a ellas. Consiste en unas lastras grandes de piedra que forman parte, embutidas, del muro que lo cierra y que sobresalen de la vertical del mismo para poder subir y bajar. El ancho de estas lastras salientes oscila entre los 20 o 30 cm y los 50-60 cm.

Escalones para subir a la era. Villamartín

Escalones para subir al prado y cabaña. Cornejo

Escalones para subir a la era. Villamartín

Escalones para subir al prado y cabaña. Cornejo

Iglesias y ermitas

Si un elemento caracteriza a todas las iglesias de esta zona, este es el pórtico, que se abre siempre en el lado sur. El pórtico tiene como función la protección de los accesos frente a las inclemencias del tiempo, además han tenido otras funciones entre las que destaca el servir de lugar a las reuniones públicas de los concejos. Suelen estar realizados en estructura de madera apoyados en pies derechos de madera, a modo de portal añadido. En el valle de Sotoscueva suelen estar cerradas, casi completamente, siendo las paredes de piedra.

Iglesia de Quintanilla Sotoscueva. Pórtico cerrado

Iglesia de Quisicedo. Pórtico cerrado

Iglesia de Quintanilla Sotoscueva. Pórtico cerrado

Iglesia de Quisicedo. Pórtico cerrado

Iglesia de Cornejo. Pórtico abierto

Iglesia de Hornillalastra. Pórtico abierto

Iglesia de Cornejo. Pórtico abierto

Iglesia de Hornillalastra. Pórtico abierto

Iglesia de Cogullos. Pórtico abierto

Iglesia de Cueva. Pórtico cerrado

Iglesia de Cogullos. Pórtico abierto

Iglesia de Cueva. Pórtico cerrado

Iglesia de Pereda. Pórtico abierto

Iglesia de Bedón. Pórtico abierto

Iglesia de Pereda. Pórtico abierto

Iglesia de Bedón. Pórtico abierto

Las iglesias en Sotoscueva tienen restos románicos en Quisicedo, Cornejo, Linares, siendo la de Butrera románica en su totalidad, a excepción de la sacristía, pieza añadida posteriormente.

La complementación espacial de usos cívicos y religiosos es una característica de este ejemplo reflejando la fusión funcional entre ambos y el carácter de bien comunal que tienen todo ello, en contraste con el carácter patrimonial señorial o religioso que tienen otros edificios religiosos.

Menos espectaculares son los múltiples ejemplos de pequeñas ermitas que a su rectangular nave, se dotan, a veces, de un pequeño porche o algún elemento significativo que les permite identificarse de la edificación de su entorno. Ejemplares a destacar en Sotoscueva son las de San Roque, en el cruce de la carretera de Cueva a Villabascones; la de la Virgen de Belén o del Arrañal, en Quisicedo, románica del siglo XII; la de las Misericordias en Quintanilla Valdebodres; la de la Paz en Sobrepeña, sobre un saliente rocoso, dominando el valle; la de Santa Marina, en Villamartin, a la entrada del pueblo, restaurada en 1992; San Miguel y San Mames en Cornejo, esta última casi derrumbada.

Ermita de San Miguel. Cornejo

Ermita de Santa Marina. Villamartín

Ermita de San Miguel. Cornejo

Ermita de Santa Marina. Villamartín

Ermita de  la de la Virgen de Belén o del Arrañal. Quisicedo

Ermita de la Paz. Sobrepeña

Ermita de la de la Virgen de Belén o del Arrañal. Quisicedo

Ermita de la Paz. Sobrepeña

Ermita de San Roque. Cueva

Ermita de San Mames, abandonada. Cornejo

Ermita de San Roque. Cueva

Ermita de San Mames, abandonada. Cornejo

Ermita de San Vicente. Sobrepeña
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Ermita de San Vicente. Sobrepeña

Humilladeros

Los humilladeros o ermitas limosneras son elementos no demasiado frecuentes en el ámbito burgalés, pues su papel lo cumplen también las ermitas. Constan casi todas de un arco de medio punto sobre impostas, tienen tres paredes, estando abiertas por el frente, orientado casi siempre al este o al sur. Son de planta rectangular de unas dimensiones que oscilan entre los 130 y los 550 cm del ejemplar de Bedón, teniendo una altura de entre 130 y 150 cm aproximadamente. Estan realizadas en mampostería o piedra de sillar, siendo los esquinazos siempre de piedra de sillar.

Sotoscueva cuenta todavía con un buen número de estos humilladeros a los que habría que añadir los desaparecidos en tiempos no muy lejanos. Hubo dos en Bedón, una de ellas desaparecida; una que todavia se conserva en Hornillalastra, al pie de la carretera; una en Linares tambien al pie de la carretera hacia Salazar; otra, la mejor conservada en el alto de la Concha, al otro lado de la bajada a San Bernabé; una en Quisicedo en una calle del pueblo; una en Villamartín, adosada a una casa; una en Entreambosrios; otra en Villabascones, hoy desaparecida. Algunas de ellas llevan una incripción que recuerda al donante.

Humilladero de Hornillalastra Humilladero del Alto de Concha

Humilladero de Hornillalastra

Humilladero del Alto de Concha

Humilladero de Linares Humilladero tapiado en Villamartín

Humilladero de Linares

Humilladero tapiado en Villamartín

Humilladero de Entreambosrios

Humilladero de Quisicedo

Humilladero de Entreambosrios

Humilladero de Quisicedo

Boleras

La bolera es el elemento más difundido de la arquitectura lúdica y deportiva y su uso se mantiene a pesar de la fuerte emigración y el envejecimiento de la población. Es en las Merindades donde las boleras alcanzan su mayor difusión y desarrollo, incluso con ejemplares ya techados.

La bolera aparece en la mayor parte de los ejemplares como un simple recinto horizontal acotado por unos troncos, donde se colocan los bolos. La no existencia de un espacio natural plano puede obligar a aplanarlo para obtener la superficie horizontal, que se configura con los correspondientes muretes o muros de contención. En otras ocasiones es un pequeño recinto cerrado por un murete bajo de fábrica, preservándolos del impacto de los pesados bolos de madera maciza por troncos o más recientemente con neumáticos usados de vehículos.

Bolera de Villamartín

Bolera de Quintanilla del Rebollar

Bolera de Villamartín

Bolera de Quintanilla del Rebollar

Bolera de Villasbascones

Bolera de Quintanilla-Sotoscueva

La bolera de Entrambosrios es un ejemplar prototipo de las boleras cubiertas. Construida a expensas de un vecino emigrante a finales del siglo XIX, se empleo en ella un cierto repertorio de molduraciones clásicas. El lateral pórtico esta constituido por pilastras de piedra y pies derechos de madera que se alternan, a su vez, apoyado en un murete bajo de piedra que hace de zócalo protector, proporcionando asiento a los espectadores del juego. La bolera en este caso configura el único espacio público ayudado por su muro, que hace las veces de contención del terreno y de banco, en gran parte de su desarrollo.

Bolera de Entreambosrios. Exterior

Bolera de Entreambosrios. Exterior

Bolera de Entreambosrios. Exterior

Bolera de Entreambosrios. Interior

Bolera de Entreambosrios. Interior

Bolera de Entreambosrios. Detalle

En el suelo de la bolera se embuten tres tablones de madera (cureñas) sobre los nueve bolos, tres en cada una de las cureñas, además el mico, otro bolo más pequeño, se sitúa fuera de ellas.

Fuentes, abrevaderos y lavaderos

El tipo más característico y habitual de fuente es el que presenta una pequeña bóveda de medio cañón, realizada en piezas de sillería, para proteger el manantial surgente, configurando debajo de ella un pequeño depósito en el mismo material que facilita, al estar rehundido respecto al terreno circundante, la acumulación y recogida del líquido elemento. La protección del manantial puede adoptar formas simples, sustituyendo la bóveda por losas con una celosía móvil, en madera o metal, que evita que los animales se metan o beban directamente del manantial.

Fuente de bóveda de cañón. Bedón

Fuente de lastras. Villamartín

Fuente de bóveda de cañón. Bedón

Fuente de lastras. Villamartín

Existen otras fuentes más evolucionadas, a la que el agua llega a través de una atarjea u otro tipo de conducción al lugar preciso en el que se construye un depósito del cual va manando el líquido, a través del correpondiente caño. Este tipo de fuente corresponde aquí generalmente a ejemplos más recientes, e incluso donde se pueden emplear modos y lenguajes cultos.

El caño y el pilón, son términos que califican uno de los tipos de fuente más conocidas en el ámbito peninsular. Se crea una fuente constituida por uno o varios caños, que se insertan en un elemento vertical, monolito aislado o incluso pared, que vierten directamente al pilón o abrevadero.

Fuente con caño y pilón.Quisicedo

Fuente con caño y pilón. Bedón

Fuente con caño y pilón. Quisicedo

Fuente con caño y pilón. Bedón

Fuente con caño y pilón. Quintanilla de Valdebodres Fuente con caño y pilón. Quintanilla-Sotoscueva

Fuente con caño y pilón. Quintanilla de Valdebodres

Fuente con caño y pilón. Quintanilla-Sotoscueva

Es frecuente que junto a este tipo de fuentes se dispongan en serie el abrevadero, que sirve de canalización y finalmente el lavadero, si el lugar dispone de su espacio acondicionable.

Lavadero. Villasbáscones

  Lavadero cubierto. Pereda

Lavadero. Villasbáscones

  Lavadero cubierto. Pereda

Fuente, pilón y lavadero. Bedón Fuente, pilón y lavadero. Villamartín

Fuente, pilón y lavadero. Bedón  

Fuente, pilón y lavadero. Villamartín

Es de destacar la fuente, abrevadero y lavadero cubierto de Quintanilla del Rebollar, con tejado a cuatro aguas. Está cerrado por dos de sus lados, teniendo el tercero dos grandes vanos a modo de ventanales y el cuarto la entrada al lavadero .

La fuente en la función de abrevadero. Quintanilla del Rebollar

La fuente, abrevadero y entrada al lavadero. Quintanilla del Rebollar

La fuente en la función de abrevadero. Quintanilla del Rebollar

La fuente, abrevadero y entrada al lavadero. Quintanilla del Rebollar

Potros

Elementos conocidos por su relativa abundancia son los potros o herraderos, lo frecuente en Sotoscueva que sean elementos del común para servicio de todos los vecinos. La morfología que adopta puede limitarse a la mera conformación del potro, empleando la madera en forma de troncos más o menos desbastados, o bien dentro de una edificación que lo protege y de la forma parte. Esta edificación puede estar aislada, con una o varias fachadas abiertas para facilitar el acceso del ganado o estar adosada a otra edificación conservando el mismo carácter unitario.

Todos ellos tienen la misma organización, un yugo horizontal sujeta la cabeza del animal que se va a herrar, una serie de travesaños horizontales sirven para amarrar las correas que abrazan el cuerpo, apoyándose todos ellos en cuatro postes o pies derechos de madera, que a menudo sirven como sustentación o refuerzo a la estructura de la cubierta. Por último unos pequeños troncos verticales a modo de enanos asentados sobre el suelo sirven para apoyar y sujetar sobre ellos la pezuña a cortar o herrar. En Sotoscueva son frecuentes los cubiertos con tejado a dos aguas. Existen ejemplares bien conservados en Cornejo, Cueva, Ahedo de Linares, Entreambosrios, Pereda y Villamartín.

Potro con tejado a dos aguas. Cornejo

Detalle del potro. Cornejo

Potro con tejado a dos aguas. Cornejo

Detalle del potro. Cornejo

Potro restaurado. Villamartín

Potro adosado a una casa. Ahedo de Linares

Potro restaurado. Villamartín

Potro adosado a una casa. Ahedo de Linares

Molinos

Los tipos más sencillos de molinos que hoy podemos encontrar son los que presentan un solo espacio donde se ubica la maquinaria, que suele tener una piedra y como mucho una segunda. Estos molinos eran en su mayoría de uso comunal, establecido por turnos. Aprovechan pequeños cauces o surgencias como en caso del recientemente restaurado de Quintanilla de Valdebodres, dado lo pequeño del caudal de agua únicamente molían en invierno y en parte de la primavera y otoño cuando las aguas tienen cierto caudal, en la época de estio, se molia a represadas.

Su organización dispone la piedra generalmente asentada sobre un basamento de fábrica y que se cubre por una carcasa móvil de madera, estando unida la parte móvil al eje del rodete que gira con el agua. Para regular la velocidad de la piedra se dispone de un sistema regulador que deja pasar más o menos caudal. Tienen además una tolva superior que se mueve al compás de la piedra dejando caer mayor o menor cantidad de grano a moler. La salida del grano se hace hacia un cajón delantero de madera donde se dispone el saco abierto donde se almacena. Cuando se dispone de dos piedras una suele ser para la molienda fina, normalmente de harina para hacer pan y otra gruesa destinada a pienso.

Piedra y carcasa de madera del molino de Cueva

Interior del molino de Cueva<

Piedra y carcasa de madera del molino de Cueva

Interior del molino de Cueva

Un segundo tipo de molino mas evolucionado, es aquel que tiene aneja la vivienda del molinero, como encargado permanente del mismo, pudiendo ser de propiedad pública o privada, teniendo en el primer caso un contrato de cesión o arrendamiento con el concejo al que pertenece.

Un último tipo en que derivó la molinería, son las fábricas de luz que han abastecido de energía eléctrica hasta la mitad del siglo XX a un buen número de núcleos y que han desaparecido en su uso.

Todos estos molinos se han emplazado, generalmente sobre una derivación canalizada o caz por la que transcurre el agua que mueve los rodetes o aspas de la turbina a la cual están engranadas o enlazadas directamente las piedras y los mecanismos correspondientes, creándose el correspondiente salto en el molino. El agua proviene del río próximo donde se ha creado una presa o azud de la surge el caz configurando un pequeño salto en él.

Caz con agua del molino de Cueva

Caz vacia del molino de San Miguel. Quisicedo

Caz con agua del molino de Cueva

Caz vacia del molino de San Miguel. Quisicedo

Salida del agua del molino de San Miguel. Quisicedo

Salida del agua del molino. Cueva

Salida del agua del molino de San Miguel. Quisicedo

Salida del agua del molino. Cueva

La merindad de Sotoscueva tuvo hasta 21 molinos a comienzos del siglo XX, la mayor parte de ellos desaparecidos hoy en día, los menos se han reformado y se dedican a otros fines. Existieron molinos en los siguientes lugares: uno en Butrera en el rio Trema dedicado hoy a granja escuela; dos en Hornillayuso en el arroyo de la Hoz, uno de ellos se conserva como casa de verano; uno en Hornilalastra, en la Hoz, del que sólo queda en pie un muro, parte de canal y las escaleras para bajar a él desde la carretera; dos en Redondo; uno en Quintanilla del Rebollar de dos piedras del común, una de sus piedras está colocada en el juego de bolos del pueblo; uno en Rodiles, término entre Quintanilla del Rebollar y Cornejo, usado hasta los años 60, como fábrica de luz, hoy día es propiedad de recreo particular; dos en la Hoz de Cornejo en el rio Trema, de los que apenas si se percibe el canal que llevaba el agua; dos en Quisicedo, uno de ellos en el rio San Miguel con vivienda, y el otro de dos piedras dedicado a fábrica de luz que dejó de funcionar en los años 50; uno en Villabascones; uno en Cueva de dos piedras, peligroso en época de lluvias cuando se colmataba el ojo del rio Guareña; cuatro en Quintanilla de Sotoscueva en el rio Quintanilla; uno en Entreambosrios; uno en Sobrepeña; y uno en Quintanilla de Valdebodres, hoy restaurado y dotado de una balconada de madera en sustitucion en la pared que da a la plaza para poder observar desde el exterior la maquinaría y uno en Nela en el rio del mismo nombre.

Molino restaurado de Quintanilla Valdebodres

Detalle del molino de Quintanilla Valdebodres

Molino restaurado de Quintanilla Valdebodres

Detalle del molino de Quintanilla Valdebodres

Exterior del molino.Hornillayuso

 Exterior del molino.Rodiles

Exterior del molino. Hornillayuso

Exterior del molino. Rodiles

 Exterior del molino y casa. Cueva

Exterior del molino y casa en el rio San Miguel. Quisicedo

Exterior del molino y casa. Cueva

Exterior del molino y casa en el rio San Miguel. Quisicedo

 Exterior del molino y casa. Nela

Exterior del molino y casa. Nela

Cabañas pasiegas

Existe en Sotoscueva, como en el resto de los montes que separan Burgos de Cantabria, un tipo específico de cabañas asociadas a la economía ganadera y a la cultura pasiega. Este tipo de edificaciones se encuentra únicamente en el partido o valle de Sotoscueva en donde la morfología del terreno y la climatología hace posible ese tipo de explotación ganadera.

Cabaña en Rupredroso. La Engaña Cabañas del Corco. La Engaña

Cabaña en Rupredroso. La Engaña

Cabañas del Corco. La Engaña

La cabaña pasiega es siempre rectangular, de esquina viva. El aparejo es, en todos lo casos, de mampostería muy irregular, dependiendo del tipo de piedra local a utilizar. El de mayor irregularidad es el aparejo de piedra caliza. Existen construcciones armadas a canto seco, en muros de hasta 70 cm de anchura, por el sistema de doble paramento con cascajo de relleno y, cada cierta distancia, una traba o piedra pasadera que reafirma el muro y evita su apertura. En ocasiones existe aparejo que puede considerarse ciclópeo por el gran tamaño de las piedras. En este caso los enormes cantos sirven principalmente para cimentación, muchas veces sin buscar la roca firme, esquinales, trabas y vanos. Los entramados son de madera. Los vanos son muy estrechos. Los de acceso, puertas, rondan los 80 cm de anchura y 120 cm de altura. Los vanos se conformaban utilizando largas y anchas piezas de piedra como jambas monolíticas, dintel, solera y jambas.

Cabaña en El Escajal. La Engaña Otra cabaña en El Escajal. La Engaña

Cabaña en El Escajal. La Engaña

Otra cabaña en El Escajal. La Engaña

Cabaña en El Nial. La Engaña

Cabaña en El Nial. La Engaña

El tejado está cubierto con lastras de gran superficie y grosor. Se accede a la cabaña por una escalera de piedra, cuyo rellano, a manera de terraza sin barandillas, empalma a nivel del suelo con el piso, tiene muy pocos y anchos peldaños para facilitar la subida con la hierba. Las cabañas más recientes tienen balconada, generalmente descubierta, o en ocasiones cubierta con un lienzo de tablas. La escalera se halla adosada a la fachada en dirección perpendicular o paralela a ella.

Cabaña larga de San Román. La Engaña Cabaña larga de San Román. La Engaña

Cabaña larga de San Román. La Engaña

Cabaña larga de San Román. La Engaña

La cabaña consta de planta baja o cuadra y alta para pajar y habitación. El suelo se cubre de losas de piedra. La utilidad de las cabañas en Sotoscueva, hoy en día, no son mas que para estancias del ganado, habiendo sido en su día también vividoras.

Cabaña del siglo XIX en la cabecera del rio Engaña Cabaña derruida de Inero. La Engaña

Cabaña del siglo XIX en la cabecera del rio Engaña

Cabaña derruida de Inero. La Engaña

Caleros

Los caleros son hornos para fabricar cal, utilizada en el mortero de cal en la construcción. Hoy podemos ver el hueco hecho en la tierra y forrado con un muro de piedra, son circulares. Las cuatro de las que tengo referencia se encuentran en zona caliza, materia prima para el calero. La base del calero se llenaba hasta un tercio de la altura final con leña, a continuación se sobreponían la piedra caliza y a continuación una capa de tierra, con un hueco en el centro que hacía de chimenea. Se dejaron de utilizar a principios del siglo XX.

Esquema del uso de un calero Esquema del uso de un calero

He podido redescubrir este pasado verano, año 2000, unas caleras en bastante buen estado de conservación, gracias a la información facilitada por Casimiro de Hornillalastra. En el término de este lugar nos citaron tres, si bien sólo pudimos encontrar dos de ellas. Se encuentran situadas como a un km de la población siguiendo el camino hacia el monte, pasado el cementerio, una de ellas, a escasos metros y por encima del abrevadero, y la otra a la derecha del camino, entre este y el camino que va en dirección a Pereda. Igualmente al ensanchar un camino rural en el término de La Parte, la maquinaría cortó otra calera, que quedó en sección, si bien a los pocos días, en época de lluvias, el desplazamiento de la ladera la derrumbó. Además existe un paraje llamado el Calero situado entre el Ladrero y Santa Juliana, en el término de Cueva, lo que parece indicar la existencia en esa zona de estos elementos. 

Calero 1

Calero 1

Calero 1

Calero 1

Calero 2

Calero 2

Calero 2

Calero 2


Bibliografía

Caro Baroja, Julio. Los Pueblos de España. Ediciones Istmo. 1981.

Fernández Díaz-Sarabia, Pedro. Ermitas. En revista Sotoscueva.

García Alonso, Manuel. La cabaña pasiega, origen y evolución arquitectónica. Gobierno de Cantabria. 1997.

García Grinda, José Luis. Arquitectura popular de Burgos. Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos. 1988.

Guerra Gómez, Manuel. Constantes europeas religiosas y sotoscuevenses. 1973.

Pereda, Manolo. Los molinos de Sotoscueva. En revista Sotoscueva.


© 2001 Mª del Carmen Arribas Magro. Ultima actualización 23-8-2009

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